Who Wants to Live Forever?

Hoy se me ha ocurrido hablar de La Muerte y que mejor título que la canción de Queen ¿Quién quiere vivir para siempre? cantada por Freddy Mercury.

Seguro que estás pensando que podría hablar de algo más divertido, pero depende de cómo lo mires tiene su gracia. En nuestra cultura hablar de ella es de “mal fario” o da “yuyu”. Y perdona las palabrejas. Otros pueblos en cambio lo ven como algo menos dramático e incluso festivo.

En algún momento de la vida hay que plantearse que uno va a morir.   Que yo sepa la “fuente de la eterna juventud” todavía no se ha encontrado y ser eterno sería de lo más aburrido. Morir es una ley universal. Todo nace, crece, envejece y muere. Lo hacen hasta las estrellas… y no me refiero a las de la gran pantalla precisamente. Esas mueren antes de morirse de verdad generalmente je je..

Bueno… vamos al grano. En la infancia no piensas y en la etapa de la adolescencia y yo diría que hasta los 40-50 años uno se cree inmortal. No piensas en que vas morir… eso sólo les pasa a los otros… ¿o no?… Pero cuando superas esa barrera y empiezas a ver que algunos de tu edad y que conoces bien empiezan a caer, la cosa cambia. Sin querer te obligan a pensar en ella.

Yo hace tiempo que me lo plantee y llegué a una conclusión la mar de práctica para afrontarla. Sígueme en los tres razonamientos siguientes y a ver si coincidimos…

Primer razonamiento. La muerte es inexorable. Tarde o temprano te acogerá en sus brazos. Muy poético… seguro que te gustaría caer en otros… je, je   Bueno…es decir… no puedes hacer nada para evitarla. Hasta la fecha no conozco a nadie que sea inmortal. Sea rico o pobre, tonto a muy inteligente, todos acabamos muriendo. Es totalmente igualitaria. Ergo… ¿por qué preocuparse? Cuando llegue bienvenida sea y punto pelota.

El segundo razonamiento ya es más filosófico o religioso. Si creemos en Dios o en la reencarnación y hemos sido buenos cuando morimos vamos al cielo… y eso es cojonudo… deseable incluso que pase cuanto antes. Irás al paraíso. La tierra es un valle de lágrimas según dicen. Si hemos sido malos la cosa cambia. Aquí sí que ya hay que empezar a preocuparse… al Purgatorio… a purgar por una temporada más o menos larga, pero tiene solución, al final también iremos al cielo. Pero si hemos sido muy malos, al Infierno y aquí ya lo tienes crudo. Sufriendo lo indecible “in secula seculorum”, es decir, eternamente. Muy jodida la situación. A mí se me ocurre pensar que los que creen en Dios y tienen miedo a morir es que han sido muy malos ¿No? Porque sino no se entiende.   Moraleja. Si crees sé bueno. Te ahorras problemas 🙂

Tercer razonamiento. Ahora vamos por los agnósticos y ateos. No creen en la vida después de la muerte, ni en un ser supremo ni nada parecido. Somos producto de la casualidad y la evolución. Pues cuando la palmas dejas de existir, dejas de pensar también y de sentir nada, claro. Pues tampoco hay nada de lo que preocuparse, vuelves a la tierra, a la energía universal y a ser polvo de estrellas. Ya lo dicen cuando te entierran, polvo al polvo. No sé porque sonrío cuando escucho esta frase…

Resumiendo, creas o no creas, nada puedes hacer para evitar a la muerte, con lo cual preocuparse no sirve de nada y lo único que has de intentar es que tu vida sea lo más larga, feliz y agradable posible, por si acaso no hay otra. Vive hoy. Mañana todavía no existe, y por si acaso sé bueno. Fácil de seguir.

Si te quieres reír un rato te aconsejo este libro. “Las intermitencias de La Muerte” de José Saramago. Un buen libro.

He escrito esta reflexión porque cuando uno emprende un viaje del estilo que estoy planteando le pueden suceder muchas cosas en el camino y has de estar preparado para afrontar lo peor que te puede pasar, que es morir… y si lo aceptas dejas de tener miedo. Y del miedo ya hablaré otro día.

Sobre Figueras Joan

Economista y empresario. Nací en 1957 en Barcelona. En 2015 decido dar la vuelta al mundo en una autocaravana y desarrollo este proyecto montando una productora para contar mis experiencias durante los 7 años que durará este viaje. Me gusta mucho viajar, leer, escribir, la música, el cine, la naturaleza, el arte, el buen comer... en fin, todo lo bueno que te puede dar la vida... y de paso ayudar a los demás si las cosas salen bien. Casi siempre estoy de buen humor y positivo.
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