Personas y perros

Los perros han acompañado al hombre desde hace miles de años y últimamente mucho más como se puede ver en cualquier calle o plaza de tu ciudad. Son compañeros de muchas personas que suplen con ellos las necesidades de afecto, compañía, seguridad o juego que nos les da la sociedad, familia o amigos. Tienen muchas otras funciones y provocan también muchos problemas, pero no es el motivo de este artículo. Ya entraré en detalle al respecto en otro momento.

Lo que me impulsa a escribir es que estoy viendo y viviendo algunas situaciones bastante desagradables al respecto de la convivencia entre las personas por culpa de los perros y me gustaría reflexionar un poco sobre ello. Tengo que decir que yo tengo perro desde siempre y como es obvio me gustan los animales. Dicho lo cual también entiendo que no puedo imponer a los demás mi amor y mi tolerancia por ellos.

Siempre intento ser muy educado y respetuoso con los demás. En los espacios públicos donde hay densidad alta de personas el perro siempre va atado y con bozal de acuerdo con la normativa legal, cada vez más exigente y restrictiva dicho sea de paso, al uso de dichos espacios.   Lo entiendo y lo cumplo. Nada que objetar. Y los dueños de perros en general lo cumplen. Siempre hay algún descerebrado al que la ley tiene que poner en línea… pero en general no suele suceder.

Pero en los espacios abiertos, tipo grandes parques o playas en invierno, donde prácticamente no hay nadie o muy pocas personas, mi perro va suelto… y aquí empieza ya a liarse parda con algunos que supongo piensan que el espacio es para su disfrute particular… Te llaman de todo, de malas maneras y te amargan el día. Supongo que ellos ya lo están al levantarse y les hace felices amargar a los demás… porque no es normal una reacción de este estilo sin que el perro les haya hecho nada en absoluto.

Si a ellos no les gustan los perros a mí tampoco me gustan ellos… y me aguanto y no les digo nada ¿No?

Fuera bromas, la situación se está tensando y quizás tendremos que poner bozales a algunas personas en lugar de a los perros. Hay que ser tolerante y yo intento serlo, pero en algunas ocasiones me entran unas ganas de saltar a la yugular del increpante que ni te digo.  Debe ser mi gen “asesino” je je. Yo necesitaré bozal… pero el otro también para cerrarle la boca.

Ya sólo falta que tengas un perro grande y potencialmente peligroso. Esto ya es el acabose. Estás sujeto a persecución por parte de la guardia urbana y de la mirada asesina y culpabilizadora de todas esas personas que estamos comentando. Te sientes un delincuente peligroso…

A los legisladores, en mi opinión, se les ha ido la pinza con este tema. Tratando de proteger a las personas han montado un circo y creado un alarmismo innecesario. ¿Cuántas personas son atacadas anualmente por perros potencialmente peligrosos? ¿Dónde están las estadísticas?

La agresividad de un perro no está directamente relacionada con su raza. La potencialidad del posible daño si, naturalmente, ya que no es lo mismo que te muerda un chihuahua de 1 kg que un pastor alemán de 50 kg… que por cierto es el más mordedor de todos los perros grandes y no está entre las razas peligrosas. Sin comentarios. La clasificación de los perros no ha seguido ningún criterio científico y además cada autonomía ha hecho lo que le ha salido de las narices.

Indescriptible todos los certificados necesarios, las papeles, permisos y seguros. Y la tasa correspondiente claro… no nos olvidemos de ella. Un viacrucis

Vamos a hacer una parodia del sistema seguido. Imaginemos que en una zona determinada de España hay muchas agresiones sexuales por parte de estadísticamente hablando, “hombre moreno entre 25 y 35 años que tengan pecas en la cara”. Automáticamente todos los individuos que cumplieran esta descripción tendrían que estar vigilados, censados, asegurados,… ¿No?   Pues eso…

No confío para nada que los detractores de los perros cambien su actitud. Es genético supongo… y creo que ha llegado el momento de que los ayuntamientos marquen zonas específicas para el paseo de perros donde puedan ir como quieran y que las personas que usen dicho espacio lo tengan muy claro. Así nos evitaremos todos conflictos… porque dentro de nada habrá agresiones… pero no precisamente por parte de los perros. Tiempo al tiempo.

Sobre Figueras Joan

Economista y empresario. Nací en 1957 en Barcelona. En 2015 decido dar la vuelta al mundo en una autocaravana y desarrollo este proyecto montando una productora para contar mis experiencias durante los 7 años que durará este viaje. Me gusta mucho viajar, leer, escribir, la música, el cine, la naturaleza, el arte, el buen comer... en fin, todo lo bueno que te puede dar la vida... y de paso ayudar a los demás si las cosas salen bien. Casi siempre estoy de buen humor y positivo.

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